Al Carnaval de Barranquilla también lo mueve la informalidad

                                                Cortesía PORTAFOLIO.COM.CO

Estudio de Fundesarrollo revela que durante los cuatro días centrales las ventas son del orden de los 14.000 millones de pesos

Más allá del meneo de caderas de hombres y mujeres con la piel tostada, la alegría y el ritmo incansable de una reina, la maicena y la guacherna, en el Carnaval de Barranquilla también se mueve el dinero y la informalidad.

Es que durante los cuatro días centrales de la famosa fiesta folclórica y popular que se cuentan desde mañana y hasta el martes, se registran ventas promedio por unos 13.908 millones de pesos.

Así lo reveló el estudio de la Fundación para el Desarrollo del Caribe (Fundesarrollo) entregado por la Cámara de Comercio de Barranquilla.

El informe asegura también que los informales mueven la tercera parte del jolgorio, el cual con respecto a fiestas del 2003 tuvo un crecimiento del 39,2 por ciento al movilizar 9.987 millones de pesos.

En la informalidad se emplearon 9.527 personas que hicieron operaciones por unos 4.146 millones de pesos. En total fueron 4.847 negocios que representaron una inversión global de 2.182 millones. La rentabilidad promedio fue del 47,4 por ciento.

Manuel Fernández, director ejecutivo de Fundesarrollo, al comentar el estudio, resaltó el hecho de que los dineros movilizados en las fiestas representen el 0,13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del departamento del Atlántico.

El 85 por ciento de los espectadores son de la misma ciudad y el 15 por ciento restante 15 proviene de otras partes del país y del mundo.

La economía formal por su parte movilizó 9.762 millones de pesos y ocupó 5.482 personas en los bailes, hoteles, restaurantes, festival de orquestas, palcos, los grupos folclóricos.

Fernández precisó que los productos de mayor demanda fueron los alimentos, las bebidas y las sillas. Los palcos movieron, ellos solos, 1.830 millones de pesos, es decir, el 13 por ciento del total.

Enrique Berrío Mendoza, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, dijo que el mejoramiento creciente de las cifras del Carnaval evidencia la seriedad con que se viene manejando el Carnaval desde hace 15 años por el sector privado.

Hoy, la administración de las fiestas está a cargo de Carnaval S.A., que para recibir los aportes configuró la Fundación Carnaval de Barranquilla.

A partir de las fiestas de este año, el estudio ya no sólo revelerá cifras sobre el movimiento de los cuatro días y sus eventos centrales (Batalla de Flores, Gran Parada, Desfile de Fantasía, Desfile de la carrera 44, el Festival de Orquestas y el desfile en la calle 84). A partir de ahora, se medirá el impacto que también genera el precarnaval, abundante también en eventos.

Ex reinas con espíritu empresarial

La importancia económica de la popular fiesta también deja su huella en la Reina del Carnaval, a quien e pueblo barranquillero la quiere como si toda la vida la hubiesen conocido.

Es ese amor desinteresado y sincero que lleva a las soberanas a igual retribución y por eso se esfuerzan en complacer a los habitantes visitando sus barrios y sus bailes.

Por eso, sus 'majestades' se convierten en inolvidables para una ciudad que disfruta con frenesí su Carnaval.

La historia se ha repetido con cada reina y de esa experiencia han surgido 'soberanas' ejecutivas, empresarias y presentadoras de televisión.

En la lista se destaca Silvia Tcherassi, reina en 1986, quien hoy es la diseñadora de modas más importante del país y de Latinoamérica. Su nombre ya es conocido en las grandes pasarelas del mundo.

También se puede hablar de Mireya Caballero (1982), quien desde hace varios años es la gerente regional de Bansuperior. Igual ocupa un alto cargo ejecutivo en Bellsouth María José Vengoechea (1990), mientras que Katia Nule Marino (1995), tiene un cargo gerencial en la constructora de su esposo Alejandro Char.

Claro que un caso especial es María Cecilia Donado (1996), una exitosa profesional de la publicidad y mercadeo, quien desde hace un año es la directora ejecutiva de la Fundación Carnaval de Barranquilla, ente organizador de las fiestas. Entre tanto, Claudia Guzmán Certain (2000) hace tres vive en Miami, donde realiza un doctorado en Finanzas Internacionales y dirige el área finanzas de una compañía constructora.

Por su parte, María Alicia Gerlein (1997) acaba de recibir grado en Administración de Mercadeo y Ventas, además fue participante el año pasado en el reality El mejor partido. También prepara su tesis para graduarse como Comunicadora Social en marzo Julia Carolina De la Rosa (1999), estudios que comparte con su hija de seis meses, mientras que Olga Lucía Rodríguez está en Bogotá estudiando diseño.

Otras son hoy empresarias como Liliana Hoyos Sánchez (1998), quien con una socia comercian diversos objetos que traen de países asiáticos. Mientras, Ilse Margarita Cuello (2001), administra su propio concesionario de Comcel. Igual es el caso de Margarita Lucía Lora (2003), comunicadora Social y quien administra Superfresco, negocio de su familia.

Y la televisión sedujo a María Gabriela Diago, quien se ha convertido en la presentadora consentida del canal local Telebarranquilla. Y que decir de la actual soberana, Kathy Flesch Guinovart, una administradora de Negocios graduada con honores, quien seguramente en unos meses también llegará a ser como todas sus antecesoras, una exitosa ejecutiva o empresaria.

El Carnaval, una fiesta donde todo vale desde hace milenios

Guerras de agua o flores, danzas indígenas, africanas o europeas, dioses y diablos: todo vale en Carnaval, la fiesta desenfrenada y gran negocio con millones de turistas, desnudeces veraniegas y mascaradas invernales que convocan hace milenios a todas las clases sociales.

Fiesta de cuatro continentes -Asia es la excepción- y de origen pagano romano, el carnaval adopta variantes particulares a cada país aunque mantiene características comunes, en particular un desenfreno que permite asumir identidades diferentes a las de la vida cotidiana.

En algunos sitios la música predomina sobre el tumulto, en otros los disfraces, las comidas opíparas más allá, el alcohol en casi todos. Comparten sin embargo un mismo calendario, a pesar de las extensiones arbitrarias, aquí y allá, para aprovechar los ingresos que deja el turismo.

Ese calendario es otra prueba de la tergiversación de la realidad que lleva imbricada en si mismo el concepto carnaval, pues la fiesta pagana se rige por lo cristiano: concluye el Mardi Gras y el día siguiente, miércoles de Cenizas, se abre la cuaresma, el período de 40 días que precede Pascuas.

Y como en esas casi siete semanas en la Europa medieval el ayuno era de rigor ya que la Iglesia instaba a consumir únicamente legumbres y pescados, urgió la palabra carnaval, del genovés carnevalare, que quiere decir "quitar la carne".

                                                  info@carnavaldebarranquilla.com