Sugerencias para el Carnaval

Por ÁLVARO DE LA ESPRIELLA ARANGO
Cortesía El Heraldo

Ya el tema lo habíamos tocado en estas columnas hace once meses aproximadamente. Y lo hacemos nuevamente con el mayor respeto por quienes manejan el Carnaval en forma eficiente y acertada. Al fin y al cabo nosotros los columnistas de opinión lo que tratamos la mayoría de las veces es comentar y tratar de interpretar lo que escuchamos en todas partes. Buscando siempre lo mejor, la calidad, la superación. Todo ello nunca lo debe abandonar el Carnaval como objetivo: Siempre buscar superación, superación y superación.

1) Insistimos —en realidad insiste la gran mayoría de habitantes de esta urbe— en que los eventos centrales, masivos, se inicien un poco más tarde. Es una verdadera tortura que desde las once de la mañana grupos, carrozas, disfrazados, toda la organización, tengan que estar en fila para el comienzo de las actividades. El calor, el cansancio de gentes que vienen de los barrios más lejanos, el trago que hace estragos temprano, las coreografías, todo sufre un desmedro. Todo sufre un deterioro. Cuando a las cinco de la tarde pasan por los sitios principales ya van mermados o deslucidos. Sucede igual en el desfile del Sur, de la 44, Batalla de Flores, la Gran Parada. ¿Cómo podría organizarse los desfiles a partir de las tres o cuatro de la tarde? En todos los Carnavales importantes del mundo así sucede.
La garantía óptima de Electricaribe por mantener una iluminación perfecta a partir de las cinco de la tarde, sería estupendo y los transportadores se organizarían para colaborar con el servicio a los barrios después de diez de la noche. ¿Es muy iluso pensar en eso?

2) El control a la vulgaridad, la chabacanería, la corronchería, la plebedad debe ser bien estricto. Y eso no tiene sino un rolo rótulo: la Policía Nacional. Si se ejerce la autoridad se puede mejorar mucho. ¿Acaso nos acordamos que hay niños? Nos dio vergüenza que en el exterior vimos un documental sobre las fiestas y aparece el de siempre mostrando el C… lleno de M… ¿Cómo pueden los medios de comunicación hacerle eco a estas barbaridades? ¿Acaso divertirse, gozar, participar significa que tenemos que ser puercos?

3) La vez pasada dijimos que la proliferación de eventos afectaba las fiestas. Lo sostenemos. Son tantos que se dispersa el control, la asistencia, el entusiasmo y el bolsillo. No hay plata para tantas cosas. Todo el mundo quiere y se cree con el derecho de organizar su carnaval en su barrio a su manera. ¡Ojo con esto! Las fiestas no deben ser demasiado descentralizadas.

4) Tenemos una bella y digna reina que viene de un hogar maravilloso donde están dispuestos a entregar el mayor esfuerzo por unas fiestas inolvidables. ¿No se podría intentar reforzar la internacionalización del Carnaval más aún de lo que está ahora? Tenemos que mostrarle más, difundirlo más, mercadearlo más. Es un patrimonio tan grande, tan estupendo y tan maravilloso que merece irse muy lejos. Tenemos que quitarnos el provincialismo de pensar que el Carnaval sólo es la fiestecita del barrio, de la caseta, del club, de la cumbia, del parque o del desfile de la calle. Es todo eso, sí, lógico, pero es mucho, muchísimo más. Es la expresión de nuestra cultura y hay veces que ni siquiera en el interior del país saben lo más mínimo de nuestras festividades. El cachaco por lo general lo mira, lo observa, lo analiza con la mirada bizca, pero por dentro, callado, reconcentrado, se muere de ganas de venir a restregar hebilla con una candente morena del Barrio Abajo orgullo de nuestro pueblo.

5) Hay personas muy sabias en este punto pero muchísima gente piensa que el Festival de Orquestas debe ser revisado a fondo en toda su organización. El número de participantes y en algunos su calidad, las largas jornadas: No siempre lo interminable es bueno. En fin, son muchos los aspectos en este Festival que valdría la pena repasar. Quienes lo manejan saben muchísimo más de esto que nosotros.

6) Por último, una pregunta: ¿Los medios de comunicación, especialmente los televisivos —y esto va para todo el país— no podrían controlar a los presentadores del Carnaval y convencerlos que ellos no son el show sino las fiestas que están llevando a la pantalla?

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